La brecha digital en la tercera edad. ¿Hacemos algo?

28/09/2021

Hace poco llegó a mis manos una encuesta, sin duda interesada, pero no por ello menos real, relativa al uso de las nuevas tecnologías por parte de las personas mayores. En ella se exponía que un 60% de los mayores de 80 años tenían dificultades para enviar mensajes de voz, texto o imágenes a través del móvil debido a que no entendían el uso de las aplicaciones. En mi pequeño mundo dicha encuesta se veía confirmada dado que muchos conocidos usan un móvil sin pantalla táctil, con teclado convencional y que solo sirve para hablar, siendo en muchos casos, personas no tan mayores. Además, en algunos casos, piden que se les llame al fijo por eso del tono o el volumen del aparato.

Y en el mejor de los casos, les resulta difícil, manejar el concepto de la intuición para entrar o salir de una aplicación o realizar según qué pasos.

En un momento en que, con la excusa de la pandemia del covid, se ha procedido en muchas administraciones públicas y en empresas privadas a traspasar a internet el contacto con las personas, eso que se ha dado en llamar brecha digital, limita en gran medida las actuaciones de las personas de la tercera edad.

En España, según datos del INE, existían en el año 2019, algo más de dos millones de personas mayores de sesenta y cinco años que vivían solas, de las cuales más de ochocientas cincuenta mil tenían más de ochenta años.  Torredembarra sigue ese mismo patrón y añade que es un municipio en el que mucha gente decide quedarse a vivir al jubilarse.

Esa brecha digital no solo afecta a la relación con empresas, organismos o algo tan básico como la atención médica primaria, sino que también lo hace en las relaciones con familiares y con amigos, dadas las dificultades en el manejo de videoconferencias, envío de fotos o el uso de redes sociales, servicios de mensajería (más de un 20%, según la citada encuesta, tienen dificultades en su uso), etc.

Cierto es que entre las responsabilidades de un ayuntamiento no está la de cuidar de los ancianos pero no parece justificable desde un punto de vista ético y moral no asumir cualquier iniciativa que ayude a estas personas a adaptarse a un mundo digitalizado, bien promoviendo iniciativas que ayuden a hacer más humanas las relaciones entre empresas privadas, administraciones públicas y las propias personas, o bien, desarrollando el propio ayuntamiento programas de formación en ese entorno digital, que les permita poder usar los medios necesarios en cada caso y que además, tan importante si cabe, generen a través de la propia formación presencial, la interacción con otras personas favoreciendo y activando una vida social que es absolutamente imprescindible en la vida de todos los seres humanos.

Desde Torredembarra en Comú exhortamos al ayuntamiento a desarrollar iniciativas en este sentido, deseándole mucho éxito en ello pues entendemos que es un tema que trasciende de la rivalidad política y lo importante no es quién lo ponga en marcha sino, ponerlo en marcha.

Carles Fuxet