Sobre las obras de los vestuarios de la ZEM

07/02/2024

Según las publicaciones oficiales de un equipo de gobierno que actúa sobre este dicho de «después de un día, viene otro», las obras de los vestuarios de la piscina vieja habrán terminado, esperemos que esta vez sí, el día 7 de febrero.

Éstas han sido las obras que han dejado patente una vez más la pobre y nefasta gestión más la arrogancia que ha caracterizado a los gobiernos de Esquerra Republicana y socialistas en Torredembarra. Ahora, además, es necesario sumar los “ocupasillas” de Junts.

Sin duda, la concejala de deportes ha heredado el cúmulo de incompetencias del Sr. Raúl García en los últimos años, pero eso no le exime de responsabilidad.

Ser una reputada deportista torrenca no es un aval para convertirse en una correcta, ya no buena, concejala de deportes. Al menos, mientras tenga que gestionar la herencia recibida del delfín del Rovira. Una retahíla de hechos muestra que una obra sencilla como la de los vestuarios ha sido un desastre y un modelo de pésima previsión, ejecución y comunicación.

De entrada, las obras no deberían haberse realizado en otoño y en invierno, ni deberían haber durado 18 semanas lejos de las entre 4 y 8 semanas anunciadas por la concejala.

Además, y por poner sólo algunos ejemplos citaremos que se hicieron las inscripciones sin informar a usuarios y usuarias de las obras justo al inicio del curso; las insuficientes medidas correctivas que se han realizado han sido de forma reactiva a petición de los usuarios y usuarias y a requerimiento de la Generalidad de Cataluña ante las infracciones en materia de higiene y accesibilidad detectadas; contenedores a modo de vestuarios; barandilla para poder bajar las escaleras (barandilla que en unas semanas ya estaba oxidada); y una bonificación ridícula e insultante para las personas que, pese a la situación insalubre e inadecuada, han utilizado las instalaciones.

Y volviendo a la gestión de la Sra. Berta Castells, su desprecio y la falta de respeto a los usuarios les ha causado unas molestias que hubieran podido ahorrarse si en lugar de declarar en un pleno municipal la “pena” que le hacía la situación de las obras hubiera asumido su responsabilidad y hubiera tenido la decencia y competencia adecuadas para reunirse con los usuarios y usuarias, para escucharlas y saber las necesidades básicas que se necesitan para poder utilizar la piscina con unas condiciones mínimamente correctas.

Ser concejala es una responsabilidad y debe obedecer a una vocación de servicio a las personas, de ponerse a disposición del pueblo y debe ir, imprescindiblemente, acompañada de unas competencias y ganas que Sra. Castells y su jefe, el Sr. Rovira, no han demostrado en detrimento de los ciudadanos y ciudadanas. Desgraciadamente no harán el ejercicio de autocrítica de lo que podría salir algún aprendizaje. Para eso habría que tener humildad y voluntad de trabajar para el municipio y no para una agenda propia. Como ya dijimos en el pleno del mes de diciembre y seguiremos defendiendo, el Sr. Rovira está ya amortizado. A demás nos preocupa los relevos de su partido, así como la reverencia servil que los concejales socialistas hacen de su figura.